¡Aquí estoy!

Llegar a donde estoy ahora no ha sido fácil. No hay camino de rosas.

O eso dicen. 

Con lo que he aprendido, a día de hoy, creo que los dichos están para desdecirlos. Que puedes contradecirte porque eso significa que evolucionas.

Hace un tiempo atravesé una etapa difícil. 

Un cúmulo de cosas hizo que me costara ver la luz, por definirlo de alguna manera.  

Con ayuda, amor, paciencia y tiempo, conseguí volver a ver en color. 

Durante ese período, cuando me ponía a hacer arcoiris escuchando música fue como una terapia. Esos instantes me evadía del caos que estaba atravesando mi estado de ánimo. 

Eso, y que la gente que me quiere, elogiaba lo que hacía y me animaban a compartir “mi arte” con más personas.

Volví a confiar en mí, me encontré y me convencí de que esto no podía quedarse en un pasatiempo, era algo más. O yo quería que fuera algo más. 

Así que tomé la decisión de crear mi propia tienda online y no solo eso, si no visibilizar ciertas cosas que parecen siguen siendo tabú.

En un principio la idea inicial no era lo que hoy es. Supongo que como todo, vas madurando, te vas asesorando, escuchas a los que te quieren y a los que han emprendido, coges ideas, te inspiras en gente que hace maravillas… vamos, que todo fluye. Y eso creo que es importante. Dejar fluir. Porque cuando escuchas a tu vocecita y atiendes tus necesidades, brotan las ideas y llegan momentos maravillosos. 

Hoy por fin veo que lo que parecía un sueño, suena típico pero así es, se hace realidad. Con mucho esfuerzo, obviamente, pero que compensa con todas las satisfacciones que me proporciona.

¡Aún estoy asimilando lo que está pasando y no quiero ni imaginar lo que vendrá!

Aquí espero mientras sigo creando.